miércoles, 16 de diciembre de 2015

Pretelt, el primer magistrado que será juzgado en el Senado


Por segunda vez, fue aplazada la discusión del exprediente de acusación contra Jorge Ignacio Pretelt.

En un hecho histórico, la Cámara de Representantes decidió anoche acusar al magistrado de la Corte Constitucional Jorge Ignacio Pretelt ante el Senado por supuesta corrupción.
El pleno de la corporación votó en pocos minutos el escrito de acusación que presentó el representante investigador de Pretelt, Julián Bedoya, quien sustentó ante sus colegas las razones que lo llevaron a pedir que se acusara al togado.

Esta es la primera vez en la historia moderna que un proceso contra un aforado de la Comisión de Acusación llega hasta el Senado.
Una vez se conoció la decisión de la Cámara, Pretelt criticó en Twitter a los legisladores.
“El Congreso de la República me irrespetó el derecho sagrado y humano a la presunción de inocencia y al debido proceso”, afirmó el magistrado.
La decisión de la Cámara fue contundente: 96 votos por el sí y 45 por el no, una abultada cifra que no es común en sus votaciones.
Antes de esto, el representante a la Cámara por el Centro Democrático Álvaro Hernán Prada propuso que antes de votar el expediente se escuchara al mismo Pretelt y al procurador, Alejandro Ordóñez, pero el pleno de la corporación no acogió su propuesta.
Con la decisión de este martes, el proceso pasará al Senado, donde se nombrará una comisión de instrucción que podrá tomar medidas cautelares contra el magistrado, como la suspensión de su cargo.
Si el Senado acoge una acusación contra Pretelt, su proceso pasará a la Corte Suprema de Justicia, que podría imponer penas de hasta doce años de prisión.
Pero cabe aclarar que esto ocurrirá solo hasta marzo del año entrante, cuando el Congreso regrese a sus sesiones ordinarias.
El escándalo
El proceso contra Pretelt comenzó en febrero pasado, cuando el exmagistrado de la Corte Constitucional Mauricio González acudió a la Comisión de Acusación de la Cámara para denunciar a su colega por supuesta corrupción.
Según la denuncia, Pretelt habría pedido 500 millones de pesos a cambio de influir en un fallo de tutela a favor de Fidupetrol.
De acuerdo con la Fiscalía, la maniobra buscaba evitar que Fidupetrol pagara una multa de 22.500 millones de pesos que le impuso la Corte Suprema. En el expediente obra que el polémico magistrado habría recibido la visita del abogado Víctor Pacheco, quien, según la Fiscalía, estaría inmerso en un tráfico de influencias por aprovechar su cercanía con Pretelt para influenciar el fallo a favor de la firma.
Tras esto, Pacheco aceptó cargos ante la Fiscalía por intento de soborno.
Desde el principio del proceso, el alto gobierno le pidió a la Comisión de Acusación celeridad en el estudio del caso.
Abelardo de la Espriella, abogado de Pretelt, dijo que el proceso en el Congreso contra su cliente fue un “linchamiento sin precedentes en la historia judicial de Colombia”
Además, De la Espriella, el abogado defensor, cuestionó la manera como procedieron los congresistas, al señalar que “violaron el procedimiento”.
“Se dieron presiones indebidas de todo tipo, no se resolvieron las nulidades, votaron representantes que habían prejuzgado a Pretelt, me negaron la posibilidad de intervenir en la plenaria, y los congresistas ni siquiera leyeron el expediente, en fin, este es un juicio sumario en el que las pruebas no importaron y tampoco las reglas establecidas”, enfatizó.
Agregó que estudiará la posibilidad de presentar las acciones legales que demuestran sus denuncias contra los congresistas.
Otros vinculados en el caso
En el caso del magistrado Jorge Ignacio Pretelt, señalado por el delito de concusión por, supuestamente, haber pedido 500 millones de pesos a cambio de favorecer a la firma Fidupetrol en el trámite de una tutela, también figuran otros nombres.
El abogado de Fidupetrol Víctor Pacheco, quien encendió el que sería el escándalo más fuerte en el cuarto de siglo de historia de la Corte Constitucional, aceptó cargos ante la Fiscalía por intento de soborno y hace casi seis meses se encuentra detenido en el búnker de la Fiscalía.
En la audiencia de imputación, el delegado de la Fiscalía señaló que Pacheco logró un pago de 152 millones de pesos por cuenta del tráfico de influencias que ejerció sobre los magistrados Pretelt y Alberto Rojas.
Otro de los implicados en este escándalo es Helbert Otero, capturado a finales de agosto y, según la Fiscalía, es el cerebro de la estrategia con la que buscaron influir en magistrados de la Corte Constitucional.
Otero está detenido en la cárcel Modelo luego de que un juez le revocó la medida de aseguramiento domiciliaria.

Frank Sinatra, el artista que marcó la historia de la grabación


 
Siempre con su sombrero Fedora, Frank Sinatra es el cantante más grande de la historia del jazz vocal.
“Es momento de que te deshagas de ese micrófono”, le decía el potente tenor tocaimuno Carlos Julio Ramírez a Frank Sinatra cuando lo invitó a cantar a dúo, siendo cantantes muy diferentes pero hermanados por una historia común: llegaron a Nueva York como extraños y allí se forjaron. Entonces, la estrella de ojos azules le respondió: “Está bien, hagámoslo a tu manera: ¿Qué tal Fígaro?”, de la ópera El barbero de Sevilla.
El resultado de tal duelo, que en el fondo era una completa tomadura de pelo, representa aquello en lo que Sinatra era el gran mago y con lo que revolucionó el canto para la historia de la música: el secreto no estaba en la potencia, sino en el sentimiento.

Hoy, esa sentencia suena como una verdad de Perogrullo, pero en los años 30 el tema sí era nebuloso: el entonces veinteañero Sinatra estaba tanteando un terreno en el que el canto era valorado más por su proyección. Era la época en que las voces comenzaban a adaptarse a la masificación del micrófono para las presentaciones en vivo, así que los cantantes ya no tenían que abrir su garganta a todo pulmón, sino que podían explorar otros matices.
Sinatra, quien a comienzos de su carrera tuvo que cantar hasta con un megáfono de lata –y se veía en aprietos cuando le tiraban monedas–, vio las posibilidades de la naciente tecnología y las llevo a otro nivel.
Juanes fue el único artista latinoamericano en el tributo ‘Sinatra 100’, celebrado en Las Vegas el pasado fin de semana. Archivo particular
Por estos días, en los que se conmemoran los 100 años del artista, quien falleció en 1998, el mundo gira alrededor de sus grabaciones y de la imagen del crooner (aquel cantante del formato jazz de big band) que sembró en la memoria colectiva de Estados Unidos.
El ‘poeta de la soledad’ –una soledad que amaba, aunque siempre estaba rodeado de gente–, como lo llamaban algunos, popularizó un estilo que adaptó luego de ver una presentación de Bing Crosby, que era el símbolo del jazz vocal, con un rango barítono, y a la vez de las vertientes negras del género, como Louis Armstrong.
Pero el artista también trajo consigo el símbolo del rompimiento de un estereotipo: Sinatra era un joven de ascendencia italiana que podía triunfar con talento en la inmensa Nueva York, así que no tenía que perpetuar la idea de la mafia y el contrabando en los barrios bajos, heredada de la supervivencia tras la Gran Depresión.
Sin embargo, esa cercanía con las mafias lo perseguiría toda la vida.
Sinatra en octubre de 1992, durante un concierto en Washington, DC. ‘La Voz’ era sinónimo de la elegancia en escena. AFP
El gran chico
En una conferencia en Yale, en 1986, el crooner contó que toda la aventura de ser Frank Sinatra comenzó desde el día mismo en que nació, el 12 de diciembre de 1915, cuando se negaba a abandonar el vientre de su madre. El doctor tuvo que hacer mucha fuerza, y en el proceso le hizo daño en el cuello, la oreja y la cara: “Mi abuela, que tenía más sentido común que todos ahí, por lo que sé, supo qué hacer conmigo: me metió en agua helada e hizo que la sangre se moviera, y me sacudieron. He bendecido ese momento, en su nombre, desde entonces”. Ello lo excusaría de ir al Ejército, dos décadas después.
Muchas historias se han tejido alrededor del mito de Sinatra, de su infancia en un entorno católico y muy pobre en la ciudad de Hoboken (Nueva Jersey), en donde el hijo único se forjó como todos los niños de entonces. Le gustaba retar el peligro, y a su madre, al pasar tiempo jugando sobre los rieles de la carrilera del tren, aquellos que lo llevarían a triunfar en Nueva York.
No fue un éxito repentino, el cantante demoró tiempo en llamar la atención de la radio y, mucho más, de las nacientes empresas editoras de música. Logró el primer gran paso a través del programa radial de Major Bowes, aunque este lo forzó a integrar un grupo coral que el locutor decidió bautizar The Hoboken Four, para agrupar cuatro talentos que surgían en esa ciudad.
Pero el formato coral no era lo que necesitaba en ese momento, y Sinatra se instaló en Nueva York, en parte por fuerza mayor, ante la tensión que vivía con sus padres. Y luego, junto a Harry James, empezó a viajar por todo el país, en auto.
Luego vinieron la historia, que comenzó con la orquesta de Tommy Dorsey; su matrimonio con Nancy Sinatra, su posterior rompimiento con Dorsey y, también, la Segunda Guerra Mundial.
Así como antes de la guerra Nueva York era epicentro de la explosión de la radio y de las figuras del jazz vocal, durante la guerra y luego de ella la ciudad representó uno de los últimos bastiones que permanecían vivos de ese glamur y prosperidad. En los teatros Palladium y Paramount se reunían las grandes estrellas, y los conciertos se emitían para dar sosiego a la incertidumbre de la nación.
Sinatra se convirtió de repente en una estrella para el público más joven, captando fanáticos a chorros, como lo harían las bandas de rock y pop en décadas siguientes. Y vino con ello el salto al cine, en 1945, que impulsó su carrera como un cohete.
Pero la guerra también marcó el estilo de Sinatra, que interpretó canciones como I’ll Never Smile Again para una sociedad que atravesaba por una melancolía profunda.
Las vidas de Sinatra
Con la cinta De aquí a la eternidad (1953), Sinatra empezó a ocupar un lugar especial en el cine, al recibir un premio Óscar.
Cuando el mundo creía que había visto suficiente de su éxito –ya incluso había recibido el premio Grammy de reconocimiento a la obra de toda una vida y se estableció como figura principal del famoso casino Caesars Palace, en Las Vegas–, de repente creó otra marca inolvidable para la historia del entretenimiento: The Rat Pack, el equipo que el cantante organizó con Dean Martin y Sammy Davis jr., además de Joey Bishop y Peter Lawford. Y siguió grabando con tanto ahínco que vinieron éxitos aún más importantes, como My Way (1969).
Dos años después, cuando apenas tenía 55 años, el artista anunció sorpresivamente su retiro de la música, que no duró mucho: en 1973 ya estaba grabando presentaciones en programas de televisión. Y de nuevo, en una reinvención asombrosa, grabó en 1980 un álbum triple que contenía una canción que no pasaría inadvertida: (Theme from) New York, New York.
Al mismo tiempo incrementaba su relación con las altas esferas de Estados Unidos, habiendo acompañado la campaña de Franklin Roosevelt, John F. Kennedy, declarándose primero demócrata y décadas posteriores, republicano, al ir con Richard Nixon y Ronald Reagan, quien en su gobierno le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad.
Tan constante como siempre, en los años 90 y con más de 70 años a cuestas, publicó dos álbumes megavendedores: Duets, que llegó a 3 millones de copias (y que lo reunió con Bono, de U2; Barbra Streisand, Charles Aznavour, Julio Iglesias, Gloria Estefan, Kenny G y Tony Benett), y Duets II.
Frank Sinatra saluda a Bono, cantante de U2, con quien grabó uno de los temas de su álbum ‘Duets’, en 1993. Archivo / EL TIEMPO
Su constancia profesional es una de las razones de su inmortalidad, pero su huella se explayó en muchos referentes que a lo largo de los años han estado escondidos en recovecos de la música y el cine. Por mencionar apenas unos, la cinta Ocean’s 11, que protagonizaron en el 2001 George Clooney, Brad Pitt y Mat Damon, es una versión contemporánea de Los 11 de Ocean, que encabezó Sinatra con el Rat Pack en 1960. O la escena de El abogado del diablo en la que Al Pacino, encarnando al mal, fanfarronea sobre su poder mientras danza It Happened in Monterey.
O Mel Gibson pidiendo ayuda a Frank y bailando y emulándolo con su sombrero Fedora en Lo que ellas quieren.
En la música, su huella está presente en el terreno de los nuevos crooners, quienes, por muy originales, no temen reconocer que le deben todo a Sinatra: Jamie Cullum, Michael Bublé o Michael Ball.
Por esta y muchas razones, Sinatra se ha hecho inmortal.

El día en que Colombia estuvo a punto de regalar el galeón San José


Segmento del mapa holandés 'Teatro de la guerra en América' (c. 1710), de la mapoteca digital de la Biblioteca Nacional. Arriba, derecha, cañones del San José.

Asomó su quilla frente a las costas de Barú, a solo 48 kilómetros de Cartagena, en línea recta, con el mar de por medio. Eran las 8 de la noche del 8 de junio de 1708. Están a punto de cumplirse 308 años. Parece que 8 es el número cabalístico de aquella tragedia.
De repente, el galeón San José se vio rodeado por cuatro barcos ingleses. Le ordenaron que se detuviera. Pero los españoles habían divisado ya las primeras luces de la bahía de Cartagena y creyeron que tendrían tiempo de llegar a la ciudad amurallada. Por eso prefirieron templar velas, que es como se llama la aceleración entre los navegantes.

Al descubrir la maniobra, los ingleses le dispararan un cañonazo de advertencia. Bonita advertencia: cayó directamente en el depósito de pólvora, llamado polvorín o santabárbara, y el barco se despedazó. “Se abrió como un plátano”, dice, estremecido, Eugene Lyon, el respetado historiador naval de los Estados Unidos.
Los cangrejos
El resto de la historia se ha contado mil veces en estos días. Lo que no se ha contado es que el Gobierno de Colombia estuvo a punto de regalar el galeón. Los invito a que hagamos un viaje de 300 años en la máquina del tiempo. Aterrizaremos a finales del siglo veinte.
Estamos en 1988 (ahí van dos ochos más). Es la presidencia de Virgilio Barco. Empiezan a llegar reclamos de varias empresas internacionales que exigen rescatar y compartir la riqueza del San José. Una de ellas, llamada Sea Search Armada, asegura que ese derecho es suyo porque acaba de descubrir las coordenadas del lugar exacto donde está el naufragio.
La respuesta del Gobierno consistió en contratar al gringo Tommy Thompson, uno de los buscadores de tesoros más famosos del mundo, que sumergió sus equipos electrónicos en las aguas señaladas. Cuando volvió a tierra, donde lo esperaban ministros y marineros con el credo en la boca, Thompson los miró con calma, se tomó su tiempo y, por fin, exclamó en buen español:
–Ahí lo único que hay es cangrejos...
Los quijotes del galeón
Fue tal el estropicio armado con aquellas noticias que en Barranquilla se organizó un grupo de soñadores, historiadores aficionados y amantes de la aventura. Ellos mismos querían buscar el galeón.
A la cabeza estaba el médico Andrés Cadena Osorio, de quien sus amigos creían que se había vuelto loco. Aun así, se le unieron el abogado Fernando Borda Castilla y el ilustre médico bogotano Jorge Reynolds, especialista en asuntos del corazón, el mismo que fabricó en 1958 –otra vez el 8– el primer marcapasos portátil del mundo. Entre todos convencieron a Carlos Lleras de la Fuente para que los ayudara desde Bogotá.
Su entusiasmo era tan grande que viajaron a los Estados Unidos, investigaron por todas partes, intentaron conseguir un crédito para su expedición, se matricularon en la Escuela Naval de Cartagena, aprendieron historia y, ya preparados, mandaron una petición a las autoridades marítimas del Estado colombiano para que les permitieran iniciar la búsqueda.
El 18 de agosto de 1998 –ahí van otros ochos– la Dirección Marítima les contestó que lo sentía mucho, pero que, como no había leyes que reglamentaran esas materias, no podían concederles la autorización.
El pacto de la Unesco
Ahora, cuando han pasado tantos años, me siento a conversar con el médico Cadena, frente al mismo paraje donde fue abatido el San José. La bahía que divisaron los tripulantes del galeón es lo único que nos separa del lugar donde lo hundieron. El mar está manso esta mañana del domingo. El sol está bravo.
–Nosotros no éramos unos cazadores de tesoros –me dice Cadena–. Claro que yo quería ganarme una platica con ese trabajo, pero lo que me inquietaba, y me sigue inquietando, es que somos un pueblo sin memoria histórica. No tenemos orgullo de lo nuestro. Ahora que lo pienso bien, lo que buscábamos, más que rescatar el galeón, era rescatar la historia de Colombia.
Andaban en esas y estaban a punto de darse por vencidos. Una mañana del 2001, Andrés Cadena abrió el periódico y casi se desmaya: perdida en el rincón más humilde estaba la noticia: el gobierno del presidente Andrés Pastrana anunciaba que había resuelto firmar, con otros países del mundo, la Convención de la Unesco sobre barcos hundidos.
Cuando vio que hablaban de galeones, naufragios y tesoros, Cadena paró la oreja. Se puso a averiguar de qué se trataba aquel acuerdo internacional. La Unesco es la entidad cultural de las Naciones Unidas, con sede en París.
Aparece el senador Lizarazo
El médico andaba entre rabioso y atónito. “Imagínese usted”, recuerda ahora, “que semejante tratado decía que, a partir de su aprobación, las especies náufragas, como barcos y tesoros, le pertenecerían al país cuya bandera llevaba el barco. Es decir, a España”.
Cadena lo averiguó todo, aunque tuviera que perder sueño, sacrificar domingos, cancelar almuerzos. Supo, por ejemplo, que el director de la Unesco era un diplomático llamado Federico Mayor Zaragoza. ¿Adivinan ustedes de dónde es? Sí, señor: español.
Entonces, convertidos otra vez en don Quijote, el mismo Cadena, Borda, Reynolds y Lleras de la Fuente salieron a cabalgar de nuevo en un combate contra los molinos de viento. Se reunieron en Bogotá.
Buscaron ayuda de la Procuraduría y la Contraloría, pero nadie les paró bolas. En ese momento Cadena recordó que él tenía un amigo senador. Se trataba de Alfonso Lizarazo, uno de los colombianos más populares de su época, el hombre que hace 45 años creó y dirigió Sábados felices, el programa humorístico de la televisión.
Con su admirable campaña televisiva de construir escuelas por todo el país, a Lizarazo lo habían elegido congresista en 1998. Cadena lo había conocido poco tiempo atrás, en Barranquilla, mientras almorzaban en un club campestre.
El regalo
En medio de nuestra charla, el senador Lizarazo me dice que quedó perplejo cuando su amigo le contó la historia.
Dedicó días enteros a investigar el asunto. Eso fue hace catorce años.
–Lo que me dijo Cadena resultó exacto –comenta–. Me comuniqué con la Presidencia de la República, los ministerios, cónsules y embajadores. Era cierto: el Gobierno había decidido firmar el pacto de París y no estaba dispuesto a echarse para atrás. Me dijeron que la decisión de suscribirlo estaba tomada y que al frente del asunto se movía el Ministerio de Cultura. Colombia iba a entregarle a España toda su riqueza sumergida.
El único que les halló la razón fue el canciller Guillermo Fernández de Soto, quien le sugirió a su propio gobierno que no firmara. Entonces, viendo que el tiempo se les venía encima, Lizarazo resolvió llevar sus inquietudes a la Comisión Sexta del Senado, de la que era miembro.
–Todos mis colegas me apoyaron porque estábamos defendiendo al país. Los senadores me decían “Colombia no puede firmar eso”. Venían a pedirme más información. Y me aconsejaron que le planteara el asunto a la sesión plenaria.
Así se hizo. Lizarazo aprovechó una tarde en que el recinto estaba lleno, pidió la palabra y les echó el cuento completo. Luego presentó una proposición, que fue aprobada por una gigantesca mayoría, en la que el Senado de Colombia les pedía al presidente Pastrana y al Ministerio de Cultura “que se abstuvieran de firmar la Convención de la Unesco sobre barcos hundidos y especies náufragas”.
Nos habíamos salvado por un pelo. Gracias a ellos, el galeón San José sigue siendo nuestro. Lizarazo, en la placidez del retiro, vive tranquilo en Barranquilla, y los sábados se dedica a jugar golf con Cadena.
‘Era el más grande’
Pasan los años. El médico Cadena ha atesorado emociones y conocimientos sobre el galeón. Hasta ahora es lo único que ha atesorado. Le pregunto por qué, habiendo tantos galeones hundidos bajo el oleaje caribe que rodea a Cartagena, el San José es el más famoso, el más apetecido, el más buscado.
–Por una razón muy sencilla –responde–: porque era el más grande. En la formidable flota de galeones españoles, a comienzos del siglo XVIII, solo había dos, que podían transportar hasta mil toneladas cada uno: el San Joaquín y el San José. De ellas, quinientas toneladas eran para cargar mercancía y las otras quinientas para llevar pasajeros.
Ahora soy yo el que recuerda: aquella última noche en que divisó las primeras luces de Cartagena, además de sus 596 pasajeros, el San José iba cargado con monedas de oro y plata, lingotes de ambos metales, perlas y esmeraldas, pero también de otras joyas invaluables que producía América, como las plantas medicinales, la quina o la ipecacuana, tan apreciadas por los médicos y los enfermos europeos.
Epílogo
¿El tesoro del San José es de Colombia o de España? ¿O de ambos? ¿Tienen también derecho Ecuador y Perú, de donde procedía el cargamento de oro y plata? ¿Y Panamá, que fue su última escala antes del desastre, y donde embarcaron los costales de perlas? ¿Y también las comunidades indígenas del Cauca, que reclaman la propiedad del oro? ¿Y también tendríamos que darles una parte a los descendientes de los piratas ingleses, porque, al fin y al cabo, fueron ellos quienes lo hundieron y lo pusieron ahí donde está?
La pregunta más importante de todas, sin embargo, no es ninguna de esas. Es esta: ¿ustedes están seguros de que todavía queda alguna cosita de valor dentro del galeón? Porque, si seguimos en esas, les vamos a quedar debiendo...

Argentina no pedirá salida de Venezuela del bloque Mercosur


Encuentro entre el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo (i), y su homóloga argentina, Susana Malcorra.

La llegada de Mauricio Macri a la presidencia de Argentina marca un giro de 180 grados en la política local de ese país y, por supuesto, en la forma de manejar las relaciones exteriores, y la muestra de ello fue el anuncio de pedir la salida de Venezuela de Mercosur. Sin embargo, tras las elecciones legislativas en las que salió derrotado el chavismo, la Casa Rosada cambió de opinión.
EL TIEMPO habló con la jefa de la diplomacia argentina, Susana Malcorra, quien estuvo este fin de semana en Cartagena en la cumbre de cancilleres iberoamericanos. Explicó que Nicolás Maduro aceptó los resultados, por lo que ahora se debe pensar es en fortalecer al integración de la región. Incluso, no descarta una cita ente Macri y su par venezolano.

Malcorra afirmó, además, que durante la reunión entre el nuevo presidente argentino y su homóloga de Brasil, Dilma Rousseff, se reabrió el debate sobre la viabilidad de tener una sola moneda para los países de Mercosur, con el fin de fortalecer este mecanismo de cooperación. "Tenemos que pensar en eso", pecisó.
Sobre el proceso de paz colombiano, la Argentina, a través de su Canciller, reiteró su respaldo y ofreció sus buenos oficios para colaborar -de ser necesario- en la fase de dejación de armas.
¿Cómo fue el encuentro entre los presidentes Macri y Rousseff?
La definiría como una reunión de trabajo, lo cual es bastante insólito porque para en aquél momento el presidente electo (Macri) todavía no estaba en funciones. Normalmente estas cosas son más procolarias, pero no hubo más allá de los protocolos normales de la introducción, ya que después hablamos de cosas muy concretas.
¿Qué temas abordaron?
Hablamos muchísimo del Mercosur, de la vinculación entre Argentina y Brasil y las cosas que teníamos que resolver para destrabar algunas cuestiones complejas; la integración de la cadena de valor en el Mercosur en general, y en los dos países en particular. También de la integración de Mercosur y la Unión Europea, y de la integración usando otros vehículos y con el Pacifico.
¿Argentina y Brasil quieren fortalecer Mercosur?
En lo que convinimos es que, definitivmanete, un Mercosur funcionando bien, siendo eficiente y efectivo, nos posiciona mucho mejor para cualquier posición y cualquier frente. El presidente Macri fue muy enfático en ese momento, y la presidenta Rousseff coincidió, en que hay que poner en movimiento las cosas aspiracionales del Mercosur, para que realmente la integración sea total y podernos plantear la total eliminación de las barreras aduaneras, pero, eventualmente, la integración de la moneda. Esto último hoy sí es aspiracional y parece lejano, pero si lo reflotamos como objetivo es la única manera de que se vaya concretando y esté más cerca.
¿Integración de la moneda es tener una misma moneda en Mercosur?
Es como cosa aspiracional, porque nada de esto va a pasar mañana. Pero si pensamos en un Mercosur totalmente integrado en algún momento tenemos que empezar a pensar en eso. El presidente Macri está convencido que eso tiene que ser algo que nos fijemos como objetivo a largo plazo.
Macri llegó al poder y pidió la salida de Venezuela de Mercosur. ¿Regresa el péndulo de la izquierda hacia la derecha?
Cada país constituye una dinámica propia, no creo que uno pueda decir que esto es un giro dictado en un sentido o en el otro; los pueblos se expresan y lo hacen de distintas maneras. La llegada del presidente Macri aporta una visión de integración muy fuerte y efeciva, y también de reconocimiento de que hay que invertir en el capital humano y que no se puede dejar a la gente por fuera del avance en la integración. Es una visión equilibrada para generar el desarrollo de la gente.
¿Y el tema de Venezuela y Mercosur?
Eso tenía que ver con la cláusula democrática y su aplicación en vista de las elecciones que ya han pasado y han mostrado un resultado que ha sido respetado por el Gobierno. Desde ese punto de vista la cláusula democrática, que se basa en hechos objetivos, no aplica. Seguiremos trabajando con Mercosur y los hermanos venezolanos, para plantear objetivos que sigan siendo vigentes alrededor de las libertades, de los derechos humanos y del afianzamiento de la democracia, también liberando a los presos políticos. Pero, por ahora, la cláusula democrática tal cual se había planteado no es necesario aplicarla.
¿Qué tan fácil es esa integración con acciones de Venezuela como querer armar obreros argumentado que se prepara contra el fascismo o de calificarla a usted, Canciller, como empleada de la CIA?
Me parece que muchas veces hay reacciones intempestivas, que se articulan con un lenguaje difícil, pero todos esperamos que el Gobierno de Venezuela así como mostró una enorme madurez al reconocer los resultados, la siga demostrando en el compartir el espacio del poder. Va a haber un gobierno de un color en el Ejecutivo y un gobierno de otro color en la Asamblea, y tendrán que trabajar y convivir. Eso se produce en muchos países del mundo, porque hay que encontrar la formas de convivencia y de bajar las tensiones, para lograr que la democracia y la convicencia prevalezcan.
¿Habrá encuentro entre Macri y Maduro?
No hay nada específico, pero no está fuera de la agenda. El presidente Macri se va a reunir con todos los que tenga oportunidad y planteará su óptica en determinados temas con total claridad. Una de las cosas que queremos hacer es explicar a todos los socios y amigos que vamos a trabajar sobre las cosas que tenemos acuerdos y no hay diferncias, reconociendo que en algunas habrá diferencias.
¿Qué postura tiene el nuevo Gobierno de Argentina sobre el proceso de paz en Colombia?
No hay otra opción que apoyar los diálogos y al Gobierno de Colombia, que está haciendo un esfuerzo enorme para resolver una cuestión que tiene muchos años y que tiene un impacto enorme en toda la región. Hay que ayudar a dar estos últimos pasos para concretar lo que falta en esta etapa, para finalmente producir la dejación de las armas y volver a un esquema de normalidad.
¿Qué podría hacer Argentina?
La Argentina está dispuesta, si es necesario, producir un monitoreo en ese proceso. Ofreceremos nuestra contribución. América Latina es una región de paz, así la hemos definido, y uno de los últimos focos que hay que terminar de resolver es este. Se lo merecen los colombianos y América Latina, y allí estaremos.

El giro a la derecha de Francia


Marine Le Pen quiere aprovechar el momento político y social de Francia.

A menudo se especula sobre la posibilidad de que la líder del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, llegue al poder en el 2017.
La pregunta se plantea en un nuevo contexto desde el domingo pasado, cuando se celebró la primera vuelta de las elecciones regionales, porque el FN se convirtió ese día en el primer partido de Francia.

El FN obtuvo 28 por ciento de los votos, seguido de Los Republicanos (LR) del expresidente conservador Nicolas Sarkozy, los centristas con 27 por ciento y el oficialista Partido Socialista (PS) con 23,5 por ciento.
Le Pen da a entender que los resultados de la primera vuelta confirman que ella tiene posibilidades para entrar al Elíseo dentro de dos años.
Pero las dos más recientes encuestas cayeron como un baldado de agua fría.
En ambas, tanto ella como Marion-Maréchal Le Pen, la otra figura mediática del FN, salen perdedoras en sus respectivas regiones: en el norte y en el sur. Marine Le Pen sería derrotada por un exministro de derecha con un margen de seis puntos, y Marion-Maréchal por el alcalde de Niza, otro líder de la derecha, por ocho puntos.
EL TIEMPO preguntó a una investigadora de la empresa que realizó una de las encuestas por qué las Le Pen ganaron holgadamente en la primera vuelta, pero podrían perder en la segunda.
“El FN es un partido sin aliados. El FN está solo, mientras el PS puede contar para la segunda vuelta con un frente anti-Le Pen que incluye desde los simpatizantes de la extrema izquierda hasta los ecologistas, los centristas e incluso la derecha. Su única posibilidad son los abstencionistas”, dice Carine Marce, de la encuestadora TNS Sofres.
La derecha podrá contar hoy con el voto de los socialistas en la segunda vuelta.
Y para el primer ministro francés, Manuel Valls, la izquierda “no debe vacilar en votar por la derecha para bloquear a la extrema derecha”, cuyo discurso calificó de “estafa”.
De cara a las elecciones presidenciales del 2017, Marce subraya que si el desempleo sigue aumentando y se registran nuevos atentados terroristas como los del 13 de noviembre pasado, una hipotética segunda vuelta entre Hollande y Le Pen abriría la posibilidad para que “numerosos electores prefirieran darle su voto a un candidato que no ha ejercido el poder como Le Pen, que repetir cinco años con Hollande”.
“Como ocurre a menudo con una alternancia política, la decepción con el presidente socialista es grande. La izquierda no ha reducido el desempleo ni limitado el poder de los grandes grupos financieros. Buena parte de los electores no sabe a qué santo encomendarse”, apunta Marc Caprez, investigador en ciencias políticas y autor del libro 'La necesidad de certezas'.
Esto explica por qué muchos franceses se han sentido atraídos por la formación ultraderechista, que es una especie de “partido populista atrapatodo” que ofrece la ventaja de proponer “un voto contestatario” y “antisistema”.
Pero según Caprez, la candidatura presidencial de Marine Le Pen no tiene futuro.
“Siempre he pensado que ella no será presidenta de Francia. En los mismos comicios regionales de 1986, el FN logró 2,7 millones de votos. Ha progresado, pero no es espectacular”, dice.
En el mismo sentido se expresó el politólogo Thomas Guenolé.
Consultado por EL TIEMPO sobre la posibilidad de un presidente ultraderechista, contestó que “tal como está hoy la opinión, Marine Le Pen no puede ser elegida presidenta porque más del 60 por ciento de los franceses rechazan categóricamente votar por ella. De llegar a la segunda vuelta, en la que solo se clasifican dos candidatos, el otro finalista será elegido”.
Marine Le Pen, la cabeza del FN
Marine Le Pen heredó la dirección del Frente Nacional en 2011. La transformación del FN pasó incluso por la exclusión de su padre, el dirigente histórico que fue apartado del partido a mediados de año. Desde entonces, padre e hija no se hablan. De 47 años, sigue teniendo como ejes principales de sus discursos las posiciones tradicionales de la extrema derecha contra la inmigración y el islam, pero lo hace invocando el laicismo. Abogada de profesión, Marine Le Pen se presenta como una “mujer moderna”. Es madre de tres hijos, dos veces divorciada y vive actualmente en pareja con uno de los cuadros del FN, Louis Aliot.